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Otras acciones de los espíritus


En esta página encontrarás fragmentos del libro de Wanda Pratnicka 
"Poseídos por los espíritus - Los exorcismos en el siglo XXI":

 

Los espíritus también pueden influirnos de forma indirecta. Pongamos como ejemplo que vivimos en un bloque de pisos y los vecinos de arriba están toda la noche dando taconazos con las suelas, golpeando en los radiadores, abriendo y cerrando puertas que rechinan, tirando de la cadena o dejando correr el agua, poniendo a buen volumen la radio, la aspiradora, la lavadora, etc. No hemos podido pegar ojo en toda la noche, y a la mañana siguiente tenemos que levantarnos temprano para ir a trabajar, a la universidad o a la escuela. Piensas para tus adentros: «Hoy me espera un día tan importante, y estoy que parezco un monstruo, con los ojos hinchados, la cabeza a punto de estallar, no me puedo concentrar en nada. Los niños tienen clase, y está previsto que una delegación visite a mi marido. ¿Cómo va a poder con ello? Un día desperdiciado para toda la familia». Amenazamos con que vamos a decirles cuatro cosas bien dichas a los vecinos de arriba, de abajo o de enfrente; no 

importa cuáles sean, me refiero a cualquiera de los vecinos con los que estemos pared con pared. Nos preguntamos qué es lo que les ha pasado, con lo amables que han sido hasta el momento. Cuando el incidente empieza a repetirse noche tras noche o cada pocos días, no lo podéis soportar y les montáis un número a los vecinos, escribís una queja a la administración, llamáis a la policía… A veces se llega hasta a las manos. Estáis indignados y tenéis razón. Pero los vecinos, a los que desde hace un tiempo no podéis ni ver, a los que atormentáis con la policía y con la administración, están igualmente indignados con vuestro comportamiento. Encima no tienen ni idea de qué os ha ocurrido ni qué es lo que os ha trastornado tanto. No hay de qué extrañarse, porque no les habéis explicado que se trata de los ruidos que provienen de su casa. Cómo se lo iban a imaginar, cuando en su piso no hay ningún golpe, tienen una tranquilidad absoluta y todos pasan las noches enteras durmiendo plácidamente.

Vosotros, en cambio, estáis tan seguros de que son vuestros vecinos los que os fastidian, que ni siquiera se os ha pasado por la cabeza hablar con ellos tranquilamente y plantearos juntos si la causa de vuestra tortura pudiera ser distinta de la que suponéis.

Muchas familias vecinas entre sí están enemistadas de esta forma. A veces las disputas entre ellas duran años enteros. Eso se puede remediar desde el principio si sabemos de qué fenómeno realmente se trata. Éste consiste en que en una casa se oyen ruidos de manera que parece que proceden de detrás de la pared, mientras que al otro lado de ésta, en la casa de los vecinos, hay un silencio sepulcral. Si estos ruidos llegasen a ambas casas, entonces el vecino atacado tendría la oportunidad de intuir qué es lo que os pasa y seguramente os acusaría también a vosotros de hacer ruido.

Os preguntaréis cómo es posible. Como ya he escrito, después de morir hay tan pocos cambios que muchos espíritus no se dan cuenta de que ya no están vivos. Así que, con total normalidad, vuelven a sus casas, con sus seres queridos, e intentan manejarse como de costumbre. Si el espíritu se ha instalado en nuestra casa, eso significa que quiere o bien seguir viviendo con nosotros, o entablar contacto, decirnos algo, pedirnos perdón, darnos alguna explicación. Cuando no queremos hacer caso y nos tapamos los oídos para no oírlo, entonces el espíritu se esfuerza aún más por llegar a nosotros, hasta que la situación acaba rayando el absurdo. Nos será más fácil vivir si, en lugar de sentirnos constantemente víctimas de la conducta de nuestros vecinos, pensamos con compasión que el que da golpes de esa forma –porque quiere decirnos algo encarecidamente– es nuestro difunto marido, madre o cualquiera de nuestros seres queridos. Se han realizado dos películas muy buenas sobre este tema: Los otros (The Others)y Ghost. Merece la pena que las vean todos los que sienten que tienen un problema similar. Espero que, al verlas, muchos lectores se liberen del miedo innecesario y escuchen a sus difuntos seres queridos, de forma que éstos puedan finalizar sus asuntos y marcharse al más allá con tranquilidad. Por desgracia, hay muy pocas películas de ese estilo que sean realmente buenas, que no sólo aborden el tema de la muerte y del más allá, sino que también muestren de una manera seria y fidedigna lo que sucede con las almas después de una muerte repentino e inesperada. He de afirmar con pesar que la mayoría de las películas que tratan este problema se basan en la ficción, y que, con sus sugestiones fantasiosas, tan sólo inducen a error al espectador.