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Cuando las almas se quedan


En esta página encontrarás fragmentos del libro de Wanda Pratnicka 
"Poseídos por los espíritus - Los exorcismos en el siglo XXI":

 

Cuando el alma se aparta de la Luz y no quiere pasar al otro lado del velo de la muerte, no habrá nadie que le disuada de esta decisión. Dios nos dio libre albedrío y el alma puede servirse de él siempre, incluso en el momento de la muerte. Hasta entonces el alma recibía ayuda por doquier, la porción suficiente de energía y objetivos; tenía a dónde ir. Desde el momento en que se retrae de entrar en el «Cielo», empieza a preguntarse qué hacer. Lo más habitual es que vuelva con sus seres queridos, su familia o las personas con las que en vida que estaba directamente vinculada. Allí es donde se siente más segura. También puede volver a su casa, al hospital donde estuvo convaleciente, a sus amigos, al cementerio, a su tumba, a la iglesia -si le gustaba estar allí-, a su propiedad, al bar donde puede emborracharse a placer o colocarse con drogas. 

La mayoría de las almas que han muerto en un accidente suelen quedarse en el lugar en el que éste se produjo, reproduciéndolo constantemente. Ello tiene por objeto hacer que el alma despierte, concienciarla de que ya no está viva.