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La terapeuta de las almas perdidas


 

Revista Radiance, Los Angeles, enero-febrero de 2016 

 

Durante más de cuarenta y cinco años has ayudado a decenas de miles de personas de todo el mundo.¿Cómo te describirías a ti misma y aquello a lo que te dedicas, Wanda?

Soy psicóloga, parapsicóloga, maestra espiritual y escritora. La gente también me denomina exorcista laica y sanadora. Desde que nací tengo habilidades psíquicas. Veía y sabía cosas que otros no podían ver ni saber. Al principio, nunca pensé en que llegaría a ser exorcista. Sin embargo, durante toda mi vida personas de cualquier edad han acudido a mí para pedir ayuda, comprensión, bienestar y consejo. Actualmente, soy la terapeuta de los entes o espíritus, como prefieras llamarlo, y de las personas. Ambos necesitan los mismos cuidados, comprensión y la misma dosis de amor. Yo ayudo a los espíritus que ya están listos, pero que no se decidieron a pasar al otro lado del velo de la muerte después de morir. A estos entes o espíritus que no saben qué hacer consigo mismos les ayudo a tomar una decisión.

¿Qué es un exorcismo?

El exorcismo tiene que ver con liberar a las personas de los entes o espíritus, pero a menudo es al contrario, liberar a un ente/ espíritu de una persona viva. Si ves desde fuera un exorcismo ejecutado por mí, comprobarás que se trata de romper un vínculo, o de romper las cadenas con las que dos almas (la viva y la muerta) están unidas la una a la otra. También consiste en llevar al alma hacia la Luz, que no tiene un cuerpo físico. Son muchas las cosas que crean este vínculo: los sentimientos de culpa, los asuntos pendientes, la falta o la incapacidad de perdonar, la similitud de intereses, las adicciones comunes, etc.

¿Quiénes son los entes/ espíritus?

Los entes o espíritus son personas que han muerto físicamente, pero que aún no han pasado a la Luz, al otro lado del velo de la muerte. Ellos han pasado por alto su muerte y deambulan por entre los vivos.

¿Cómo podemos pasar por alto nuestra propia muerte?

Es fácil pasar por alto la propia muerte, ya que, después de la muerte del cuerpo físico, nada cambia para nosotros, literalmente. Seguimos viviendo tal y como lo hicimos en nuestra vida física, viendo, escuchando y sintiendo de la misma forma. Debido a que la religión suele contarnos que algo nos ocurre después de morir, asociamos la muerte con un cuerpo que yace rígido e insensible. Sin embargo, como seguimos podiendo oír, sentir, y oler después de morir, estamos en estado de “shock”, pensando que probablemente nos hayamos imaginado nuestra muerte. Incluso si has tenido una enfermedad terminal o eras muy mayor y consciente de que tu muerte es inminente, probablemente dudarás de si has muerto después de que haya sucedido. Incluso es posible suicidarse y dudar de que se ha muerto. La mayoría de las almas piensan: "Me repondré o ha ocurrido un milagro y no he muerto". Por desgracia, es lo que sucede en la mayoría de los casos.

Has escrito en tu libro que los entes/ espíritus pueden adherirse a los vivos, lo cual puede tener trágicas consecuencias para ambas partes. ¿Cómo podemos detectar que alguien está bajo la influencia de un ente/ espíritu?

Hay muchos síntomas y todos están enumerados y descritos con detalle en mi página web. Se presentan individualmente o en grupos. A veces un ente/ espíritu es apenas perceptible (aunque los allegados suelen ser capaces de ver un cambio en el comportamiento de la persona poseída), pero hay otras en la que es algo muy intenso, y la persona es incapaz de funcionar. Todo depende de la sensibilidad de la persona y del tipo de ente/ espíritu que se le haya adherido. Los síntomas podrían estar bajo la forma de continuos o frecuentes dolores de cabeza o abdominales, un cansancio constante, fatiga a pesar de suficientes horas de sueño, una sensación de pesadez, una apatía constante que incluye la depresión, miedos injustificados (sean pequeños o grandes), confusión mental, cambios o altibajos de humor, falta de control sobre las emociones e incluso problemas financieros. También se pueden presentar enfermedades físicas graves (dependiendo en la causa de la muerte del espíritu poseedor) y/o enfermedades mentales. A veces la adhesión del ente/ espíritu se manifestaría “solo” a través del hecho de despertarse constantemente de noche (insomnio), sentir una presencia o una presión para hacer diferentes cosas.

No necesitas un contacto directo con la persona poseída. Todo lo que necesitas es su nombre, apellido, dirección y fecha de nacimiento para expulsar al ente/ espíritu que se le adherido. ¿Cómo se puede ejecutar un exorcismo de esa forma y ser eficaz?

Para mí, como exorcista, así como para los entes/ espíritus, no existen el tiempo ni el espacio. Cuando quiero hablarle a un espíritu, no importa dónde está, sea en la calle o en medio del océano, yo tengo el mismo contacto con él que si estuviese sentado directamente frente a mí. Debido a que yo puedo realizar exorcismos con el mismo efecto o incluso mejor a distancia, he dejado de ejecutarlos en presencia del cliente. Es un método seguro, libre de estrés tanto para mi cliente como para mí. Mis clientes son personas de todo el mundo y, de esta manera, les ahorro el tiempo, dinero y estrés de si tuviesen que viajar para visitarme. Se me pueden proporcionar los datos personales de distintas formas: vía correo electrónico, por teléfono, carta o fax. Yo he ejecutado con éxito miles de exorcismos a distancia, probando que funciona. Mis clientes sienten el efecto de mi labor notándose aliviados. Suelen decirme que se sienten como si les hubiesen quitado una carga pesada que han estado llevando, a veces durante muchos, muchos años.

¿Con qué frecuencia te enfrentas a un caso de adhesión por parte de un ente/ espíritu y quién tiene más riesgo de ser poseído?

Yo trato a menudo casos de adhesión de un ente/ espíritu. Algunas estadísticas dicen que una de cada doce personas tiene un ente adherido, mientras que otras sostienen que la adhesión de entes es todavía más común. La posesión espiritual es más frecuente en comunidades patológicas: la adhesión de un ente implica a cada miembro de una comunidad así, a pesar de que en las familias conscientes, la posesión espiritual le afecta a miembros individuales. Una persona puede ser poseída a cualquier edad: no importa si es niño, adulto o anciano. No tiene nada que ver con el género, el nivel de educación ni el estatus social. Todos podemos llegar a tener un ente que se nos adhiera. Tanto hombres como mujeres de todas las profesiones, incluidos los actores, profesores, médicos, jueces, políticos, sacerdotes, monjas, estudiantes y amas de casa acuden a mí pidiendo ayuda.

Tu primer libro,Poseídos por los espíritus. Los exorcismos del siglo XXI se convirtió en unbestselleren tu Polonia natal, poco después de su publicación, y ha sido editado en varios idiomas. ¿Qué fue lo que te impulsó a escribir este libro?

Mis clientes me motivaron para escribir este libro. Es una respuesta a la infinidad de preguntas que me hacen las personas que se dirigen a mí solicitando ayuda. A menudo creen que las cosas que les han sucedido son únicas y que solo les han ocurrido a ellos. Y se preguntan por qué están sufriendo tanto. Creen que a lo mejor hicieron algo malo y están siendo castigados. O quizás sea una maldición o magia negra. Asimismo, yo quería atenuar, al menos parcialmente, el miedo a la muerte que tiene la gente, y enseñarles que no detengan a quienes han fallecido, sino que les dejen marcharse en paz y, sobre todo, después de que hayan abandonado su cuerpo físico, que se dirijan hacia la luz con total consciencia y confianza, que se pongan en manos de Dios, que nos ama. Esto es algo que se lo deseo a todo el mundo de todo corazón.

 

Aquí el artículo original de la revista Radiance en formato PDF